lunes, 23 de noviembre de 2009


Gobiernos de oficina
Leyes no escritas


Por José Luis Loyo Ochoa


Veracruz, Ver. MX. Hace ya varias décadas que estamos en ésta noble tarea de la pluma y, hablar de décadas lleva consigo el haber sido testigo del pasar de varios gobiernos, es decir, haber sido testigos de la forma de gobernar de quienes han pasado por esa silla, por lo general casi todos los que han llegado al gobierno de Veracruz han sido personas que han pasado más tiempo en el Palacio de Gobierno que en los municipios del Estado y menos aún se han apersonado en las catástrofes que han aquejado a la ciudadanía.

No es critica hacia los anteriores gobernantes, como se dice en la jerga de los maestros, cada uno de ellos lleva su propio librito, así, en los gobernantes cada uno tiene su propio estilo de ejercer su función, pero, como en las guerras, que los generales se quedan para guiar a sus soldados y ejercer desde la retaguardia sus planes de ataques o defensas, con los gobernantes sucede igual, se tiene un cuerpo de secretarios donde cada quien ejerce el papel que le corresponde, quedando quien gobierna en ese Palacio a la espera de que le rindan sus informes cada uno de los miembros de su gabinete, al menos la costumbre así era en los gobiernos anteriores hasta unos tres o cuatro hasta el actual.

Podemos decir que es en la época de un Dante Delgado cuando la inquietud de quien va de gobernante le hace salir de Palacio para tratar de ver más de cerca las acciones que la ciudadanía requiere y cuales son las soluciones más apremiantes para la resolución de lo que se presente, podemos decir que con un Dante Delgado empieza la nueva etapa para ejercer lo que hasta el día es la actual forma de gobernar, pero ese molde sufre cambios con la llegad del licenciado Fidel Herrera Beltrán, quien, desde su llegada manifestó que su forma de gobernar sería de cara al pueblo, recorriendo municipios, rancherías y todas las congregaciones de nuestra entidad, podemos asegurar al momento que no existe una sola franja de nuestro Estado que el gobernador no haya visitado, bien para constatar ese estado que deja una catástrofe o para llevar algún tipo de beneficio para sus habitantes.

Ha sido tan incasable la labor de un Fidel Herrera que ello nos obliga al análisis sobre el que habrá de venir como su sucesor, y si quien así lo logre, si sale de las filas partidistas del actual, habrá de tener que llenar un hueco demasiado grande, una tarea muy difícil al que, de tocarle ser el elegido, tendrá que trabajar aún más duro que el actual para darse a si mismo el lugar que venga ha ocupar.

A no dudar que un Fidel Herrera se arriesga más de lo que debería asumiendo ese papel de jefe sumamente celoso de su deber, que actuación que le hace apersonarse en todos los puntos donde surge problema, bien por catástrofes naturales o bien por accidentes y descuidos del mismo ciudadano, pero el caso es que éste señor rompió un molde que le hará ser recordado por varios gobiernos que vengan después del suyo, de eso estimado lector no existe duda, ahora la ciudadanía se ha acostumbrado a tener siempre a la mano a quien sabe le solucionará los problemas que les aquejen.






jueves, 19 de noviembre de 2009

¿Todos contra todos?
2010 y 2012 ¿y Díos?

Por José Luis Loyo Ochoa


Veracruz, Ver. MX. Columnas Atrás expusimos a ustedes una anécdota que nos ocurrió hace ya algunos años, cuando el hoy señor gobernador fungía en un puesto relevante en Bucarely #99, o sea en la Secretaría de Gobernación, aquella ocasión coincidimos en el céntrico café punto de reunión política porteña, ya algunas personas nos habían pedido a manera de favor el que les ayudáramos para resolver una problema que tenía ingerencia con esa secretaría, de ahí que nos acercamos al amigo Fidel para solicitar en aras de dar ayuda a esa gente. Y bien, las palabras de aquel entonces de nuestro amigo Fidel fueron en el sentido de que siempre pedíamos para otros, aduciéndonos que cuando habríamos de pedir un favor en lo personal, o sea para éste servidor.

La respuesta que le dimos al amigo fue; Fidel, el día que yo tenga necesidad de pedir un favor para mi, júralo que no habrá quien me lo haga (palabras más, palabras menos), los tiempos nos dan la razón, es más sencillo el pedir cobija para tapar a otros que el pedirla para taparnos nosotros mismos, es una ley inquebrantable de nuestra naturaleza humana, incluso cuando al servir lo hacemos a quienes no saben lo que significa corresponder los favores se pierden cual si fuera una obligación de quien los hace hacia quien los recibe..

Los argumentos para evadir el proporcionar la ayuda pedida son muchos, y sin dudar los mismos tienen la validez que les da quien los expone, la ruleta o rueda de la fortuna que nos jugamos cuando estamos en el quehacer político nos hace ser parte del mismo juego y, queramos o no, nos enfrentamos a los dilemas que conlleva el verse obligados a pedir por alguna necesidad propia y no para extraños, cuando de extraños se trata la negativa es absorbida sin el mismo sentimiento de desprecio que cuando se trata de nosotros.

Todo ello viene a colación y repetición porque nos encontramos con un colega que nos dijo cuan desilusionado estaba con el sistema político, nuestra respuesta fue la parábola que hoy exponemos a manera de pensamiento del día, y así se lo hicimos saber al amigo en cuestión, así mismo le expresamos que ese tipo de situaciones son recurrentes entre la grey política, que no debe de extrañarle encontrarse en ese tipo de situaciones, cuando el político solicita de una pluma un favor, lo hace en la creencia que es una obligación, y cuando la necesidad es a la inversa se vuelve para el político un lastre, una molestia que le obliga ha rechazar cual si fuera un mosquito impertinente.

Afortunadamente para quienes vivimos en y de los medios de comunicación, cuando las tintas se acaban se renuevan y listo, seguimos escribiendo o hablando, en cambio para el político, cuando su ciclo termina empieza su viacrucis, de tal forma que, fingiendo sufrir amnesia habrá de volver a solicitarle nuevamente el favor a aquel que ayer, luego de ser atendido por él, le brindó como pago el desprecio y el desaire, son historias repetitivas a las que nadie de los que estamos en éstos medios escapamos, todos, de una u otra forma nos encontramos, más tarde o más temprano en ese tipo de situaciones.
Ese amigo pide un favor para brindarle a su vástago una oportunidad de empleo, viaja el hijo por varios meses a la capital del estado para entrevistarse con la persona que parecía habría de brindarle la oportunidad, luego de esos meses, la respuesta es negativa, siente el amigo la impotencia de recibir un mal pago a una petición personal, de ahí que le dije la anécdota que años atrás sostuvimos con el hoy gobernador, al mismo tiempo le hice ver que la ruleta sigue girando, que mañana o pasado habrá de tenerla la oportunidad de brindar nuevamente favores a quien hoy desconoce el lema de la reciprocidad, y con toda seguridad, cuando ese momento llegue habrá de haber dado por olvidado la afrenta recibida, afortunadamente la mayoría de quienes nos dedicamos a ésta noble tarea de la información somos, hasta cierto punto, algo quijotescos, siempre estamos prestos a tenderle la mano a quien nos solicita un favor, de ahí que muy fácil es el olvidar las afrentas y responder con atenciones a quienes, en su momento olvidaron el sentido de la reciprocidad, de manera que, adelante y olvidemos el pasado.

Y esperando el que nuestro amigo sepa absorber de la mejor manera posible la situación actual, usted no olvide que nuestros correos siguen estando a sus apreciables órdenes: loyocruceropolitico@yahoo.com.mx y loyocrucero@hotmail.com